Skip to content

Un mundo donde nunca ocurría nada

5 febrero, 2012
tags: ,


De un tiempo acá estoy volviendo la mirada a mi biblioteca personal. Son todavía muchos los títulos que tengo sin estrenar, algunos los que quiero retomar y no pocos los que me gustaría releer. Libros que he ido acumulando a lo largo del tiempo y que esperan su oportunidad de salir de la estantería. Entre los últimos está Memorias de África. Aproveché las pasadas vacaciones de navidad para adentrarme de nuevo en sus páginas, viajar a través de su protagonista al paisaje de Kenia y dejarme llevar por los contrastes de dos pueblos, en apariencia, tan distintos. Reconozco que no he visto la película (no he encontrado el momento… quizá no lo he buscado) aunque sí he escuchado cientos de veces su banda sonora. Hay una parte del libro que me parece deliciosa y resume muy bien la esencia de la novela. La comparto con vosotros:

Las jirafas volvían sus delicadas cabezas de un lado a otro, como sorprendidas, lo cual debía de ser verdad. Nunca habían visto antes el mar. Disponían solo de espacio para estar de pie en la estrecha jaula. El mundo se había contraído, cambiado y cerrado en torno a ellas. No podían saber o imaginar la degradación hacia la cual navegaban. Porque eran criaturas orgullosas e inocentes, delicadas ambladoras de las grandes praderas; no tenían ni el más mínimo conocimiento de la cautividad, el frío, el hedor, el humo y la sarna, ni del terrible aburrimiento de un mundo donde nunca ocurría nada

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: