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Francisco Longo: reformar la Administración

30 agosto, 2012

Que a nadie se llame a engaño. La función pública necesita una reforma. Pero no cualquier reforma. Ésta debería mantenerse en el tiempo y ser capaz de cambiar el curso de las cosas y no atender a razones coyunturales y a un análisis reduccionista y parcial de la situación. En esta línea me parece muy interesante el artículo de Francisco Longo: Menos de lo mismo no es reformar la Administración
Parte de la crítica a los tres ejes en los que se centra el discurso y las medidas del actual Gobierno y que se resume en aplicar una lógica reductora: I) el tamaño de nuestro sector público es excesivo; II) el volumen del gasto público no es sostenible; y III) el sistema adolece e invalida los mecanismos de control. Todo esto se desmonta si comparamos España con el resto de países de la Eurozona, y observamos que los niveles de estos tres ejes se mantíenen en posiciones intermedias. Sin embargo, lo que sí se apunta en el artículo es que en los últimos años ha habido un crecimiento desordenado y sin control en nuestro país.
El diagnóstico del Gobierno parece mirar más a aplicar medidas que “inducen a paliar los síntomas más que a atacar las causas de la enfermedad”. El verdadero cambio, según Francisco Longo, vendría de abordar una reforma estructural en cuatro ejes principales:

  • Cambiar el modelo: “llevar el timón, no remar”. Se necesitan administraciones que “más que hacer cosas, se ocupen de hacer que las cosas pasen” Se deben diseñar administraciones capaces de atraer y retener profesionales altamente cualificados.
  • Invertir en management: “seguimos careciendo de un espacio de gerencia profesional protegido de la burocratización y de la colonización de los partidos”.
  • Introducir una efectiva rendición de cuentas: “Sin gestión por resultados no se incentiva la eficiencia, no se responsabiliza a los gestores, no se mejora la calidad del gasto”
  • Flexibilizar el empleo público: en este punto las reformas deberían acabar con la uniformidad, introducir prácticas avanzadas de gestión de recursos humanos y afrontar la hipersindicalización.
  • “Diseño institucional, innovación normativa, introducción de incentivos y desarrollo de capacidades son los ingredientes para una estrategia de reforma que integre estas orientaciones”.
    Todo esto tiene mucho sentido y, salvo excepciones, no puedo estar más que de acuerdo. Sin embargo me niego a pensar que el Gobierno ante la actual coyuntura no haya tenido en cuenta planteamientos como éste. Me niego a pensarlo puesto que de lo contrario no sé qué demonios están haciendo y para qué sirven la multitud de asesores y consultores que pululan a su alrededor. Me inclino más a pensar que esta táctica responde a un intento desesperado de controlar aún más si cabe la función pública, desarmarla, desprestigiarla y utilizarla como chivo expiatorio para aplicar sobre ella una actuación posterior menos transparente y más fiscalizada. La primera opción supondría que el Gobierno actúa de forma inconsciente. Ésta supondría que actúa de forma irresponsable.

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